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Frente al poder no te empoderas, te rebelas

FOTOS

Ilustración de Fres Villa

TEXTO

Monse Castera

Sobre el empoderamiento.
Paloma Borja y Jimena González.
María Galindo dijo: “Frente al poder no te empoderas, te rebelas; esa es la única forma de desestructurar una relación de poder”.

Empoderarse implica ejercer poder sobre otras, ser su líder y creer tener la verdad absoluta. Cuando alguien cree que tiene la verdad absoluta se encarga de negar otras verdades.

Cuando salimos de noche con nuestras amigas, no nos empoderamos, nos rebelamos contra el poder que nos negó estar acompañadas por la luna y ser y existir juntas y sin miedo.

Cuando gritamos consignas no nos empoderamos, nombramos a nuestras muertas que no tuvieron que escribir nada para que lo diéramos todo luchando, porque su cuerpo es el nuestro.

Cuando nos decimos feministas no nos empoderamos, nos rebelamos ante teorías de hombres occidentales que tuvieron que escribir manifiestos para enseñarle a otros hombres a luchar.

Nosotras no necesitamos nada de pinche Marx ni de pinche Bakunin ni de pinche Kant ni de pinche Hegel ni de pinche pendejo Freud.

Cuando salimos a marchar no nos empoderamos, nos rebelamos contra un sistema que nos quiere muertas, calladas y encerradas.

Cuando nos enfrentamos con policías no nos empoderamos, nos rebelamos porque enfrentarse a la autoridad no es ejercer poder sobre ella, sino desconocerla.

Cuando nos salimos de nuestras casas no nos empoderamos, nos rebelamos contra el poder que respresenta nuestra familia.

Cuando denunciamos a nuestros agresores no nos empoderamos, nos rebelamos porque nombrar la violencia es rebeldía en un sistema que se sostiene en nuestro silencio.

Cuando nos enfrentamos a nuestros agresores no nos empoderamos, nos rebelamos ante un poder que les permite seguir existiendo cerca de nosotras.

Cuando pensamos en nuestras muertas no nos empoderamos, nos rebelamos porque el poder es asesino y estamos en contra de todo lo que mate a las mujeres.

Cuando ponemos el cuerpo, no nos empoderamos, nos rebelamos ante un mundo racional y evolucionista que nos ha enseñado que el más fuerte es el que sobrevive, que no todas tenemos derecho a existir, sino sólo las más poderosas, sólo las más empoderadas.

El empoderamiento, aunque sea femenino, no cambia el mundo. Sólo perpetúa el mismo modo de vida capitalista, jerárquico y patriarcal.

Nosotras no luchamos por el poder, El poder mató a nuestras compañeras, nosotras luchamos por la vida.

Esto que acaban de leer es un poema de Jimena González y su amiga Paloma Borja. Tuve la fortuna de verlas declamarlo en vivo. Conocí a Jimena por recomendación de Gabriela Jáuregui, y al igual que ella quedé tremendamente enamorada y liberada por medio de su trabajo y persona. Nació en el 2000 y representa al fuerza y los ovarios con los que se debe de ser mujer en la actualidad. Jimena es poeta, escríbe sobre crecer y entender al mundo desde el feminismo.

Por medio de su poesía, Jimena hace presente la fuerza que dan las amigas o la comunidad de mujeres de las que te hayas agarrado, salvado.

También me hace sentir la piel más resistente, decidida a poder rebelarme y renunciar a muchas cosas que me enseñaron que debe de ser y cumplir una mujer. A veces necesitamos esos empujones que nos recuerden que ser feminista implica nunca más estar sola. Entrevisté a Jimena:

 


¿Cuál es la razón de ser de un poema?

Para mí se trata de un lugar de revelación y reconocimiento. Hasta creo que las dos cosas van de la mano, como que los poemas que me gustan son los que me dicen cosas que no sabía que sabía, o que no sabía que sentía. Al mismo tiempo, ahí encuentro formas de nombrar.

¿Cómo llegaste al feminismo?
No sé si es algo a lo que se llega. Yo creo que porque no me gusta el dolor, y muchas experiencias dolorosas me hicieron creer que había otras formas de existir que no fueran esas, y en ese momento (a mis 15 o 16 años) lo que construía algo parecido a eso era el concepto de “feminismo”. Pero ahora pienso que hay muchas formas de nombrarlo, y que mi acceso a esa otra forma de existir viene desde lo que atraviesa mi cuerpo y el de las mujeres que existen conmiga , desde ser rebelde ante lo que me lastima, desde cuestionar lo que me es cómodo, y desde amar a las mujeres.

¿Cómo defines el amor fuera de los estándares románticos?
Para mí el amor son mis amigas. Mis amigas que también han sido mis maestras, o es mi madre, o son mis primas o fueron mis abuelas. Creo que todo amor implica cuidado, profundidad, aprendizaje y congruencia. Ya no creo que el amor no duela, porque la congruencia y la profundidad son dolorosas y a veces implican alejarse. Creo que es así porque es complejo crear formas para relacionarnos entre morras cuando no hay referentes pero esa experiencia siempre hace más amplio el aprendizaje.

¿Cómo sería tu paraíso?
Sería un lugar donde no nos costara trabajo dormir y pudieramos recordar nuestros sueños nítidamente. Donde no tuviéramos que pagar por vivir. Donde estuvieran mis amigas y donde no hubiera policía.

¿Cuál es el papel de las amigas en la vida?
A mí me salvan la vida todos los días, y son el lugar donde me reconozco.

¿Qué te hace feliz hoy?
Que hoy tomé la única clase que me gusta de ocho que tengo y que por fin echamos a lavar nuestros calzones, llevaba días usando el mismo que lavaba en la regadera.

¿Cuál es un pensamiento tuyo recurrente durante la pandemia?
Me viajo pensando en los lugares en los que he estado, en lo necesario que es el contacto y los cuerpos. En lo mucho que detesto el control y la vigilancia. Y en lo mucho que odio a la policía.

¿Qué canción pondrías ahorita en la rocola?
Ayer lloré escuchando El dinosaurio Anacleto, de 31 minutos. La pondría otra vez.

Si no fueras escritora, ¿qué serías?
Lo mismo que ahora, una muchachita confundida que llora a la menor provocación. Haría reggaetón, rap y trap. También a lo largo de mi vida he pensado en ser doctora, pastora, en vender tamales, o en ser actriz.

Silvestre
Jimena González
Eres de carne, honesta, dolida.
Abarcarías toda la calle, toda la tierra Toda tú quieres abrirte:
Ladras, eres el fruto del encierro
Eres la grandeza en un mundo diminuto Eres parecida a un abismo y a una pupila Eres una gota en expansión, eres el sonido
Palpita tu boca quebrada
Te tragas la luz y lloras y lloras
Te vuelves a encontrar de frente y sufres Porque parece imparable el encuentro Siempre deviene vergüenza, cansancio Flotas, pero sientes que te ahogas
Otra vez te encuentras amarrada del cuello Quieres ceder tu correa
Dices:
Toma, toma, llévame
Jálame, ponme nombre, destíname Pero no hay dueño, ni amo,

Ni mano que sostenga tu correa Sabes que debes hacerte cargo que si agachas la cabeza siempre habrá un espejo
un charco de agua sucia en el piso que te hará volver hacia ti
a cuestas el hartazgo
a cuestas el estupor
Te sacudes / te sostienes cierras los ojos / tienes miedo de este zangoloteo de vida
de esta certeza
siempre presente en las locas
La soledad te llama
como te llama el cariño como la llama [en] tu cuerpo caliente y triste
Hambrienta de amor y de mimos

Tu primera boca busca el orden
Tu segunda boca siempre tiene sed
Tu tercera boca busca dónde desembocar: un mar más grande que tu garganta
Otra vez dices: amárrame, aliméntame,
ponme nombre, ordéname, cuídame, determíname.
Te tiritan los dientes Nadie vendrá a recogerte
¡Pero que tienes pelaje, que tienes colmillos
y una columna entera!
Puede que ya sea de noche
y la intemperie es muy grande siempre habrá aire, pulgas, fuego.
Puedes perderte, puedes irte y puedes nunca llegar

y al mismo tiempo
puede que no sea de noche,
que no haga frío, ni sed, ni más hambre
Y también puede que todo sea duro que todo se trate de andar alerta, abrir los ojos, mostrar los dientes, gruñir a cambio de permanecer ilesa, acurrucarte en el propio pelaje, llevar encima el bautizo propio,
ser llamada por el nombre que tú escogiste piensas:
así debe ser la libertad
un nombre propio, una voz propia,
un cuerpo entero aunque el hambre aunque la sed aunque el frío
Incontenible, te acuerdas,
que desde niña tiendes al desmayo al pánico y los temblores

En cualquier momento alguien tomará una escoba para echarte
Te tomarán de la cabeza, Te harán caer
Frágil, te acuerdas,
que puedes ser tumbada
si te abofetean
o te preguntan por qué lloras
Marcable, te acuerdas, que tu piel fácilmente se amorata
[y cuando sueñas lanza platos
que no se rompen
ni hacen ruido
y amenazas con moler a golpes
a quienes te confunden o te hieren cuando sueñas corres, persigues te agarras de cuerpos de hombres

y después te refugias en el bosque desnuda y sin frío
aullas y luego corres de los lobos no te alcanzan/ sale el sol ] Preguntas:
¿Cuánto tiempo debo seguir aquí? Hasta que se termine.
Tú misma eres la puerta, Nadie te alimentará, Nadie te pondrá nombre,
Así debe sentirse vivir: Cargar con el nombre Que tú has escogido; Llevarlo a cuestas.
Te acaricias,
Te bañas en ti misma,
Te alimentas de tus garras.
No hay dueño, ni amo
Ni nadie que te rompa las costillas,

Tú misma eres: La puerta,
El dolor,
La protección. Te bendices, Te abres,
Es de día, Sale el sol.